Nos encontramos ante una obra de terror genuino, impregnada de una sensibilidad personal que eleva su trascendencia cinematográfica. Lady in White no es simplemente una película de fantasmas, sino un proyecto profundamente autoral del director, guionista y productor Frank LaLoggia, quien, con notable sutileza, teje en su relato los hilos de su propia infancia y los recuerdos familiares, especialmente los ligados a la figura paterna. En un guiño tan cómplice como revelador, LaLoggia se reserva un pequeño cameo: el de Frankie adulto, un hombre sumido en las brumas de la memoria, rememorando el inquietante Halloween de 1962, cuando sus ojos de niño contemplaron, por primera vez, la figura espectral de Melissa.
El mayor logro del film, sin embargo, radica en su capacidad para cautivar al espectador sin necesidad de revelaciones extratextuales. El trasfondo personal del cineasta, aunque fascinante, permanece latente a menos que uno escuche el audiocomentario que acompaña la edición en DVD. Esta aparente opacidad permite al público abandonarse a una historia que evoca el clasicismo del cuento gótico, pero lo hace desde una óptica contemporánea.
La influencia de Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, Robert Mulligan, 1962) es perceptible tanto en el tratamiento del racismo propio de la época como en la delicada conjunción entre la nostalgia y el drama criminal. La mirada infantil, encarnada con firmeza y sensibilidad por Lukas Haas, dota al relato de una inocencia perturbada, siendo testigo involuntario de una violencia que trasciende el tiempo.
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Lady in White
Reparto: Lukas Haas, Len Cariou, Alex Rocco, Katherine Helmond, Jason Presson, Renata Vanni, Angelo Bertolini, Joelle Jacobi, Jared Rushton, Gregory Levinson, Lucy Lee Flippin, Tom Bower, Jack Andreozzi, Sydney Lassick, Rita Zohar
Género: Terror, Thriller
País: Estados Unidos
Duración: 113 minutos
Dirección y guión: Frank LaLoggia
SINOPSIS:
Durante la noche de Halloween, Frankie, un joven estudiante, es encerrado por sus compañeros en el oscuro armario del colegio. En el silencio opresivo de ese confinamiento, presencia un hecho escalofriante: el espectro del asesinato de una niña que tuvo lugar una década atrás. Pronto, Frankie se encuentra atrapado en un inquietante vínculo con el fantasma de la pequeña Melissa, quien le revela retazos de un crimen olvidado y le advierte de la amenaza latente del asesino, que permanece en libertad. La búsqueda de respuestas lo conduce a la vieja mansión de la Dama Blanca, un lugar donde el terror y lo sobrenatural convergen.
Reseña crítica
En Lady in White, Frank LaLoggia entrega una obra de atmósfera envolvente, en la que el terror se entrelaza con la tragedia infantil y el misterio de un asesino invisible. Lukas Haas, recordado por su participación en Único testigo (Witness, Peter Weir, 1985), ofrece una actuación conmovedora y llena de matices, canalizando el horror de un niño enfrentado tanto a lo sobrenatural como a la perversidad humana. La presencia etérea de los fantasmas, víctimas de abusos y asesinatos, refuerza la dimensión moral del relato, mientras la misteriosa figura de la Dama de Blanco se erige como un espectro de justicia y verdad.

A pesar de haber sido concebida en el seno de la producción independiente, la película alcanza una factura visual sorprendentemente rica. La influencia del cine de Amblin es palpable, con ese tono nostálgico y la evocación de un tiempo perdido que resulta tan inquietante como conmovedor. No es casualidad que, con el paso de los años, Lady in White haya encontrado su lugar como una obra de culto, una pequeña joya que ha perdurado en la memoria cinéfila desde los entrañables días del VHS.
Si bien no alcanza las cimas de un clásico absoluto como Matar a un ruiseñor, es indudable que Frank LaLoggia logra insuflar a su relato una autenticidad y un carácter que lo convierten en una pieza indispensable para los amantes del terror atmosférico y el cine evocador. Recomendamos, pues, su redescubrimiento: un ejercicio de memoria cinéfila que hará las delicias de quienes buscan, en el género del terror, no sólo el escalofrío físico, sino también el estremecimiento emocional.