
Un brote viral misterioso pone a Corea en estado de emergencia. Sok-woo y su hija Soo-ahn suben al KTX, un tren rápido que une los 442 km que separan Seúl de Busan, una ciudad que se defiende con éxito de la epidemia. Sin embargo, justo en el momento de su partida, la estación es invadida por zombis que matan al conductor del tren y a otros pasajeros.


Impresionante producción coreana, uno de los países que mejores películas hace actualmente. Desde ya, para mí, «Train to Busan» está en el top ten de mejores películas de infectados, y estoy convencido de que en los próximos años será elevada a película de culto.Sin duda, viendo el resultado final, esta es la película que Brad Pitt hubiera querido sacar adelante hace dos años con «Guerra mundial Z» Aquí tenemos una película que combina a la perfección suspense, terror, gore, drama y todo ello con suaves momentos donde la acción se detiene para evolucionar a la perfección, y con complejidad, a los personajes. Todo ello acompañado por una banda sonora a la altura.
Puede que haya quien la acuse de copiar a los infectados rabiosos de «28 días después» y su secuela, desarrollando parte de los acontecimientos en un tren, cuando van salvando compartimentos, al estilo de otra producción coreana como fue «snowpiercer» Y también habrá quien saque punta a los momentos donde los infectados se trasforman en segundos, y en cambio, cuando el personaje tiene que despedirse de alguien, después de ser mordido, tiene tiempo para hacerlo. Esos son los únicos fallos que yo le saco a la producción y lo compensa de sobra el buen sabor de boca que deja, el tremendo ritmo al que se desarrollan los acontecimientos y la sensación final de que, después de un verano lleno de remakes innecesarios y blockbusters de garrafón, acabas de ver una de las mejores películas del 2016 en cuanto a entretenimiento.
Por fin una película donde cuando los infectados caen desde una elevada altura se rompen las piernas y los brazos. Estaba cansado de que eso nunca quedará reflejado. Ni en «Guerra mundial Z» ni en el último capítulo de «Fear the walking dead» donde los zombies caían desde diez pisos de altura y se levantaban tan frescos.