TESTIGO ACCIDENTAL by Lucen | La última gran película de Peter Hyams

«Testigo accidental»: El canto del cisne cinematográfico de Peter Hyams

Hace treinta y cuatro años, en el umbral entre dos décadas, vio la luz Testigo accidental (1990), una obra donde Peter Hyams —el visionario detrás de Atmósfera Cero— orquesta con maestría un thriller de tensión sostenida y estética envolvente. La película narra la desesperada huida de una editora que, tras presenciar un asesinato cometido por un implacable gánster, se convierte en el blanco de una persecución sin tregua.

Su anonimato se ve comprometido cuando un ayudante del fiscal del distrito, encarnado por el siempre imponente Gene Hackman, descubre su escondite en la vastedad de las montañas canadienses. Sin más alternativa que el movimiento constante, la fugitiva aborda un tren nocturno, un microcosmos en perpetuo avance donde cada pasillo se convierte en un laberinto de sombras y peligro. En ese espacio cerrado, la única posibilidad de supervivencia radica en la astucia, la capacidad de desvanecerse entre compartimentos hasta alcanzar una estación segura.

Hyams erige un thriller elegante y meticuloso, donde el pulso narrativo no solo se apoya en la intriga y la acción vertiginosa, sino también en sutiles pinceladas de humor que equilibran el dramatismo. Su labor como director de fotografía brilla con especial intensidad, empleando un refinado claroscuro para realzar la atmósfera opresiva y la evolución emocional de la protagonista. En un momento clave, la luz y la sombra se entrelazan delicadamente en un diálogo revelador con el héroe imperfecto que, antes, la había condenado con prejuicio.

Ahora disponible en alta definición y formato Blu-ray, Testigo accidental resurge como un exquisito remake del clásico de serie B The Narrow Margin, así como una joya dentro de esa tradición cinematográfica que encuentra en los trenes un escenario inmejorable para el suspense. Como en otras grandes piezas del género, la emoción radica en la claustrofobia del vagón en marcha: un refugio precario donde el peligro acecha en cada esquina y la única escapatoria es un instante fugaz, sincronizado con la siguiente parada.

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REGRESO AL GUIÓN

Tras un lustro de descanso trabajando únicamente como director de encargo, Peter Hyams decidió que ya era hora de volver a trabajar en un proyecto suyo desde el origen, es decir, decidió volver a hacer de hombre orquesta y escribir, cinematografiar, dirigir e incluso producir (o al menos labores) una nueva película, su nombre era y es, Testigo Accidental y su género un thriller con pequeñas dosis de acción basado en una película anterior de 1952 dirigida por Richard Fleisher.

Peter Hyams sabía que detrás de sus éxitos comerciales siempre estaba el rostro de un actor reputado y tras contar con Sean Connery en su trabajo anterior, tocó a la puerta de Gene Hackman a ver si caía la breva y cayó.

Así es como Gene Hackman se pone al frente de una película con aroma a cine de otra época. Testigo Accidental nos sitúa casi toda la función en el interior de un tren lo que le da un toque claustrofóbico que sirve como tensión narrativa durante todo el metraje. Rodar en el interior de un tren requiere de una puesta en escena muy especial y controlada pero Peter Hyams si algo había demostrado siempre, era saber usar la cámara de forma magistral, no tanto el guión y los personajes.

Así la película describe de forma perfecta la sensación de estar encerrados en un lugar sin posibilidad de escape. El director de Atmósfera Cero recrea un tren incluso más angosto de lo habitual, con pasillos, personajes y salas creados para no poder ser evadidos por los protagonistas.

Así la tensión viene dada por el espacio o más bien por la falta de él y las conversaciones en las pocas veces que los personajes abandonan el tren. Hackman debe custodiar un testigo presencial y evitar que muera antes de llegar a su destino sabiendo que el tren donde realizan el trayecto está poblado de gente que quiere acabar con ellos, algunos conocidos y otros no.

Pero desde luego que Testigo Accidental no nace como película ambiciosa sino más bien como un simple entrenamiento que funcionó, No fue un éxito absoluto en taquilla pero funcionó bien como una de las películas recordadas de aquel año 1990.

Por supuesto Gene Hackman es la causa principal del éxito y el buen visionado que posee la película a día de hoy. En aquél 1990 Hackman, junto a Clint Eastwood o Sean Connery, eran capaces de mantener las obras con su sola presencia. Aquí además de crear un personaje admirable es capaz de realizar alguna secuencia de acción más que elogiable y por cierto, en una época donde el CGI todavía no era una opción, las secuencias de Gene Hackman colgado del techo del tren son un misterio a descifrar, en términos de rodaje.

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Visualmente la película consigue lo que se propone, muchas secuencias nocturnas y lugares con poca luz junto al uso de los movimientos de cámara habituales del director, hacen que la película atrape al espectador y le mantenga sujeto a la trama. Anotar que Peter Hyams vuelve a recurrir a su temática favorita, esa que enfrenta al ciudadano nombre y honrado con la corrupción del sistema.

Testigo Accidental es la última película de Peter Hyams como autor, la mejor de su segunda etapa cinematográfica y el cerrojazo a una trayectoria enorme que a partir de aquí se convertiría en rutina y obediencia. Al final el ciudadano y director honrado que fue Peter Hyams, se vio decorado por la corrupción capitalista del sistema Hollywood.

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