Puntuación: 9

El reparto está presidido y casi monopolizado por sus dos actrices protagonistas. Cate Blanchett está estupenda como no podía ser de otra forma y se convierte de forma magistral en toda una Lana Turner. Sin embargo, es al final Therese, en la piel de Rooney Mara quien consigue con su personaje adueñarse del film y el mejor trabajo de su carrera sumergiéndose en esa mujer que hace un viaje interior en busca no solo de su sexualidad sino de su propia identidad. Si Carol es una Lana Turner encubierta, Rooney es una Audrey Hepburn sorprendente.
De este modo Carol es un obra fuera de tiempo porque no se pudo hacer en él. Es un clásico del celuloide realizado en plena era digital. Es una obra maestra ubicada fuera de espacio en su envoltorio, una rara avis a la que le costará entrar en los sentimientos de un público hierático y nervioso por igual. Es una película que atrapará a todos los nacidos antes de los 60 pero que lo tendrá muy difícil en los que llegaron después de los 80. Es simplemente un debe de su tiempo hecho realidad.